EL CONTENIDO DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ESTE BLOG, Y lA LUCHA DEL PUEBLO POR ALCANZAR LA JUSTICIA Y LA DEMOCRACIA EN MÉXICO, SON EN HOMENAJE A ESTE HOMBRE PATRIÓTICO QUE LUCHÓ Y DIÓ SU VIDA POR LA PATRIA. !QUE VIVA PANCHO VILLA!
miércoles, 23 de abril de 2008
sábado, 19 de abril de 2008
miércoles, 16 de abril de 2008
jueves, 10 de abril de 2008
PEMEX PROBLEMA DE PATRIA
Por Rodolfo A. Menéndez y Menéndez
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El problema de PEMEX estriba en el mal gobierno de México. Soy más preciso: en los malos gobernantes que ha tenido el país en el último medio siglo. Ellos y sólo ellos han destruido el valor original que esta industria tuvo para la nación por medio de su ineptitud, de sus torpes decisiones, de sus dramáticas e inexplicadas omisiones y de la más criminal corrupción practicada a lo largo de las últimas cinco décadas, en que se ha dilapidado un recurso que muy pocos países del mundo han tenido a su alcance durante el mismo tiempo y que lejos de utilizarse como debió haber sido -para ayudar a sacar a la nación de la pobreza y para preservar la fuente del recurso- ha servido para alimentar a una burocracia voraz, para enriquecer a unos cuantos, para corromper y envilecer a otros, un poco -muy poco- para desarrollar la pobre e insuficiente infraestructura nacional y para darle a la patria motivo de llanto, desconsuelo y ahora desorientación.
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Cuando concluí mi carrera de químico en la UNAM hace 46 años, en 1962, e ingresé a trabajar a la industria petroquímica en la que me desempeñé –con algunas interrupciones- desde entonces hasta mi jubilación hace un par de años, PEMEX y nuestra industria petroquímica eran orgullo genuino para el país. Hace cincuenta años el país estaba creciendo y desarrollándose a muy buen ritmo y la industria básica, la más importante de todas, la fincada en el petróleo de nuestro subsuelo, estaba creciendo a la par y era al mismo tiempo uno de los motores más importantes del desarrollo nacional. Los mexicanos de mi generación habíamos crecido con la noción muy clara de que la riqueza que se había logrado rescatar de manos extranjeras en los años de nuestro nacimiento, era y tenía que ser uno de los instrumentos clave para impulsar al país hacia la modernidad. No había duda para nosotros de eso.
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Más aún, el proceso educativo que seguimos en aquellos años, desde los tiempos preparatorianos, nos inculcó la conveniencia de seguir las carreras universitarias técnicas que estaban vinculadas con esa industria, porque era la formación que convenía al país, a partir de la cual podríamos contribuir al progreso de la nación. Recuerdo con claridad con que insistencia se manejaba en la orientación vocacional de aquel entonces la necesidad que tenía el país de muchos ingenieros y técnicos que fueran a apoyar los esfuerzos de hacer crecer y madurar la industria petrolera y petroquímica del país. Fuimos legiones los que acudimos orgullosos al llamado.
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No tengo las estadísticas a la mano aunque alguna vez las he podido revisar. Pero no importa, las cifras empobrecen el concepto que quiero referir. México estaba en la buena ruta de formar ingenieros y técnicos a un nivel envidiable desde la perspectiva internacional. Se estaba dotando a la industria clave del país del recurso humano imprescindible para su impulso y desarrollo. Hasta 1970, 72 tal vez, PEMEX y la industria petroquímica se desarrollaron convenientemente no sólo desde el ángulo de su avance económico, sino también en lo tecnológico, en lo productivo, en lo humano y en los aspectos del mercado.
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Éramos envidia de extranjeros y punto de referencia para países que ni por asomo tenían el potencial y las realizaciones nuestras desde todos los ángulos en que puede ser analizada una industria. España quería imitarnos sin tener cómo. Brasil no estaba en nuestras ligas. Argentina, Chile Venezuela, venían a comprarnos tecnología. El Instituto Mexicano del Petróleo era paradigma de eficacia e inventiva tecnológica.
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Complejos petroquímicos como el de La Cangrejera en Coatzacolacos, mostraban al mundo la calidad y empuje de la industria nacional. Franceses, italianos, americanos, ingleses, alemanes hacían fila para encontrar un sitio en el desarrollo industrial de México que estábamos protagonizando. Los países árabes nos invitaban curiosos para ver cómo resolvíamos los problemas de la industria y cómo podíamos apoyarlos en el desarrollo de la suya que crecía en paralelo.
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Técnicos mexicanos emigraban al oriente medio con sueldos millonarios que buscaban pagar nuestra experiencia y tecnología. Hubo año, claramente lo recuerdo, en que nos quedamos sin soldadores especializados porque la industria competidora internacional venía a "piratearlos" de las empresas mexicanas que los habían formado y entrenado. ¡Crecíamos con dificultades a veces porque se llevaban a nuestros técnicos y a nuestros obreros especializados!
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Los que participábamos en la industria, viajábamos al mundo como señores reconocidos y aplaudidos por lo que aquí se había y estaba logrando a nivel tecnológico, de crecimiento, de maduración industrial. México era el destino natural para los planes de desarrollo de la petroquímica mundial. Las empresas norteamericanas reconocían el talento local y retiraban a sus técnicos y gerentes de las subsidiarias mexicanas para dar paso a los administradores e ingenieros nuestros. Con la excepción de Japón en la región asiática, nadie era digno competidor nuestro. Corea estaba apenas naciendo a la industrialización. Singapur, hoy emporio petroquímico sin tener una gota de petróleo propio, no existía en el panorama petroquímico mundial. ¡Cuántas historias personales de éxito profesional conocí de coetáneos míos egresados de nuestras escuelas y universidades!
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Cuando vino el primer auge de los precios del petróleo a finales de los años 70 México estaba en posición envidiable para hacer de nuestra industria el punto de apoyo medular del desarrollo industrial y económico nacional. Todos pensamos que el momento crucial había llegado y que la voluntad política acompañaría a la madurez industrial que se había alcanzado para convertirnos en sota, caballo y rey de la industria mundial....
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Pero ¡Oh sorpresa! ¡Vinieron los churumbeles y nos molieron a palos...! Y todo fracasó! para 1980 ya habíamos perdido el compás y las posibilidades de éxito. El país había entrado en la peor época que ha vivido su industria petrolera y petroquímica y todo lo que habíamos ganado naufragó. Presidente tras Presidente, Director de Pemex tras Director de Pemex, sindicato tras sindicato, corrupto tras corrupto, fracaso tras fracaso. En lugar de consolidar a la industria clave, se le sustrajeron uno tras otro todos sus recursos, hasta dejarla en la inopia y la bancarrota. Lo imposible de imaginar, la destrucción de algo que nos parecía inacabable, fue logrado por la miopía, por el latrocinio, por la ineptitud de quienes nos han gobernado. Mataron a la gallina de los huevos de oro.
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Ahora se le echa la culpa de la debacle a las leyes que nos habíamos dado, a la Constitución, a los intereses foráneos (algunos perniciosos pero previsibles), al Sindicato (¡de acuerdo, deprimente!, pero el mal gobierno lo prohijó), a lo que sea. Pero lo cierto es que a Pemex se le convirtió en la caja grande (que no chica) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de todos los burócratas que la encabezaron, dizque para financiar el desarrollo de la nación; para impulsar se decía, con el propósito de medro (no se decía), una infraestructura inadecuada, insuficiente y mala: carreteras que se rompen con la primera lluvia y puentes que no llevan a parte alguna. A partir de ahí, todo se diluyó en el marasmo y los recursos terminaron en los bolsillos de los contratistas, de los socios, de los hermanos, de los pillos y ciertamente, por decisión de ese grupo de bandoleros, en los bancos fuera del país. ¡Y claro, para la empresa, para Pemex, ya no hubo ni lo elemental!
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Después, por falta de recursos pero más que nada por falta de visión, los genios de la "solidaridad" hicieron desaparecer virtualmente a la industria de los fertilizantes, subsidiaria de la petroquímica, antes baluarte de la tecnología mexicana y de la integración industrial; simplemente, la borraron del mapa, cuando hasta 1980 era una industria estructurada y competitiva. Hoy quedan los vestigios. Hicieron desaparecer o redujeron a su mínima expresión la investigación tecnológica y los institutos que la hacían posible. Del IMP hoy queda un poco más que la burocracia.
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Desaparecieron el apoyo y la orientación hacia el esfuerzo educativo que renovaría la sangre de nuestros técnicos e investigadores. Hoy resulta estúpido para los muchachos pensar en estudiar Ingeniería Química y son sólo un grupito de tontuelos y desorientados los que se animan por los caminos de la ciencia y de la técnica. Todos quieren ser administradores ¿de qué? Todos quieren ser ricos rápido. Si quienes los han precedido se enriquecieron robando, ellos, ¿por qué no?
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Desaparecieron los recursos para el esfuerzo medular de la exploración y de la explotación de los yacimientos petrolíferos; de ahí que sólo nueve años de reservas probadas nos hayan quedado.Desaparecieron los recursos y el incentivo para penetrar el subsuelo del mar profundo en la explotación del gas natural que sabemos que existe y que hubiera sido vital para el impulso de la industria. Mientras tanto los tejanos se están llevando la maleta y el gas sin pedirle permiso a la Constitución mexicana (¡Ah condenados!).
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Desaparecieron los recursos para seguir creciendo en refinación y fabricación de gasolinas y petroquímicos básicos. Los complejos productivos que antes fueron orgullo nacional están hoy en el más deplorable estado, sin mantenimiento, literalmente cayéndose a pedazos y tecnológicamente obsoletos. Esos ya no tienen remedio, ¡entiéndalo señores de la política! La corrosión y la corrupción hicieron bien su tarea. Mucho mejor que la que hicieron los patriotas dirigentes.
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Hoy sabemos por las confesiones de un ex-director de Pemex cómo un Presidente ignorante y por añadidura tonto, se desentendió de las necesidades de la industria, que a la fecha, unos pocos años después, queremos desesperadamente "salvar", ofreciendo para su negativa -cuando le fueron a plantear opciones para el desarrollo de la paraestatal-, el sesudo argumento de que ésta ¡NO estaba dentro de las prioridades nacionales!
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Quienes desde el extranjero antes nos consultaban y pedían ayuda, hoy vienen a decirnos cómo se hacen las cosas y a darnos lecciones para el manejo de nuestro petróleo. Ahí esta el caso de Brasil. Con una industria petrolera inexistente hace 25 años, el coloso sudamericano se labró su lugar no sólo en la industria petroquímica sino que hoy es líder mundial en la producción de energéticos y el Presidente Lula se da el lujo de venir a decirle al nuestro, qué y cómo hacer para acceder a los recursos de nuestro propio subsuelo. Hace 20 años todavía, nos invitaban a dar conferencias para decirles cómo impulsar su industria petrolera.
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España, en 1975, a la muerte del dictador, con una industria precaria e insuficiente nos pedía asociaciones, asesoría y apoyo para impulsar su aparato productivo. México tenía ya en ese entonces una infraestructura industrial envidiada por los españoles. Hoy, sumidos en el rezago comparativo, con la cabeza agachada de vergüenza, estamos muertos de miedo de que Repsol, aprovechando nuestra vulnerabilidad, venga a adueñarse de nuestro petróleo usando para ello al socio que ya nos incrustaron en el corazón del poder político mexicano.
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¡Todo naufragó! Hemos, como nación, en el caso de la industria petrolera y petroquímica, destruido valor a carta cabal.... como si nos hubieran pagado para ello. Uno a uno, sin piedad ni misericordia -los Presidentes en turno y sus corifeos en la Secretaría de Hacienda- fueron destruyendo los bastiones que con tanto esfuerzo y talento de miles de mexicanos habían sido edificados para contribuir al desarrollo nacional. A cada uno de los proyectos importantes de la paraestatal y a cada uno de los proyectos planteados conjuntamente con la industria petroquímica secundaria se le negó el apoyo y la aprobación. Como ejemplo de esto queda el caso del proyecto Fenix (llamado así porque en cada sexenio renacía de sus cenizas, hasta que en cenizas se quedó) que estaría llamado a restablecer para el país una base razonable de crecimiento industrial.
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Y quedó lo residual. Sólo aquello que la inercia de Canatarell nos permite marginalmente seguir haciendo, sólo eso quedó después del saqueo descarado que ha sufrido Pemex y la industria nacional de manera directa e indirecta. Para al final salir con la batea de babas de que "¡Nuestra industria petrolera está quebrada!" "¡ Hay que reformar las leyes para salvarla!" ¡"No nos quedan sino nueve años de reservas petroleras!" "¡Que entre rápido el capital privado para que nos rescate del caos!" ¡Como si todo este gran desastre nacional hubiera sido un problema legislativo! ¡Como si toda esta catástrofe fuera resultado de la falta de recursos del Estado. ¡Con el petróleo a 100 dólares el barril y con enormes excedentes presupuestales a lo largo de la última década!
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Claro, hay leyes que mejorar para modernizar e impulsar lo que nos queda de industria petrolera. Todo es perfectible. Claro, hay alianzas, internas y externas, que nos deben interesar y que se deben propiciar y negociar. En la industria y los mercados se triunfa con estrategias adecuadas y con claridad de miras. Pero no es esto lo que está en la médula de tanta devastación. Lo que está en el centro de nuestra desventura es la corrupción e ineptitud de la clase política (¿reflejo inevitable de nuestra sociedad?) que supo apoderarse de una industria como si fuera botín para sus propósitos de poder, pero sin tomar en cuenta el interés superior de la nación.
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Sí, es cierto, el futuro nos alcanzó. Pemex está ya cerca de la bancarrota. Ahora sí queda claro que ya llevaron a la empresa pública por excelencia de México al borde de la quiebra. Pero no nos equivoquemos, es la quiebra moral en la que se encuentra nuestra industria básica la verdaderamente grave y no tanto la económica, que esa, es más bien ficticia.
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¡Tendríamos que cambiar! ¡Que cambiar radicalmente! ¡Por supuesto que sí! Pero empezando por nuestra clase política corrupta e incapaz. Y evitar desde luego que esta desgarradora disputa por la nación se siga dando entre los partidos políticos que sólo aspiran al poder para medrar con él y no para lograr los altos propósitos que la patria nos demanda....
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El problema de PEMEX estriba en el mal gobierno de México. Soy más preciso: en los malos gobernantes que ha tenido el país en el último medio siglo. Ellos y sólo ellos han destruido el valor original que esta industria tuvo para la nación por medio de su ineptitud, de sus torpes decisiones, de sus dramáticas e inexplicadas omisiones y de la más criminal corrupción practicada a lo largo de las últimas cinco décadas, en que se ha dilapidado un recurso que muy pocos países del mundo han tenido a su alcance durante el mismo tiempo y que lejos de utilizarse como debió haber sido -para ayudar a sacar a la nación de la pobreza y para preservar la fuente del recurso- ha servido para alimentar a una burocracia voraz, para enriquecer a unos cuantos, para corromper y envilecer a otros, un poco -muy poco- para desarrollar la pobre e insuficiente infraestructura nacional y para darle a la patria motivo de llanto, desconsuelo y ahora desorientación.
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Cuando concluí mi carrera de químico en la UNAM hace 46 años, en 1962, e ingresé a trabajar a la industria petroquímica en la que me desempeñé –con algunas interrupciones- desde entonces hasta mi jubilación hace un par de años, PEMEX y nuestra industria petroquímica eran orgullo genuino para el país. Hace cincuenta años el país estaba creciendo y desarrollándose a muy buen ritmo y la industria básica, la más importante de todas, la fincada en el petróleo de nuestro subsuelo, estaba creciendo a la par y era al mismo tiempo uno de los motores más importantes del desarrollo nacional. Los mexicanos de mi generación habíamos crecido con la noción muy clara de que la riqueza que se había logrado rescatar de manos extranjeras en los años de nuestro nacimiento, era y tenía que ser uno de los instrumentos clave para impulsar al país hacia la modernidad. No había duda para nosotros de eso.
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Más aún, el proceso educativo que seguimos en aquellos años, desde los tiempos preparatorianos, nos inculcó la conveniencia de seguir las carreras universitarias técnicas que estaban vinculadas con esa industria, porque era la formación que convenía al país, a partir de la cual podríamos contribuir al progreso de la nación. Recuerdo con claridad con que insistencia se manejaba en la orientación vocacional de aquel entonces la necesidad que tenía el país de muchos ingenieros y técnicos que fueran a apoyar los esfuerzos de hacer crecer y madurar la industria petrolera y petroquímica del país. Fuimos legiones los que acudimos orgullosos al llamado.
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No tengo las estadísticas a la mano aunque alguna vez las he podido revisar. Pero no importa, las cifras empobrecen el concepto que quiero referir. México estaba en la buena ruta de formar ingenieros y técnicos a un nivel envidiable desde la perspectiva internacional. Se estaba dotando a la industria clave del país del recurso humano imprescindible para su impulso y desarrollo. Hasta 1970, 72 tal vez, PEMEX y la industria petroquímica se desarrollaron convenientemente no sólo desde el ángulo de su avance económico, sino también en lo tecnológico, en lo productivo, en lo humano y en los aspectos del mercado.
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Éramos envidia de extranjeros y punto de referencia para países que ni por asomo tenían el potencial y las realizaciones nuestras desde todos los ángulos en que puede ser analizada una industria. España quería imitarnos sin tener cómo. Brasil no estaba en nuestras ligas. Argentina, Chile Venezuela, venían a comprarnos tecnología. El Instituto Mexicano del Petróleo era paradigma de eficacia e inventiva tecnológica.
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Complejos petroquímicos como el de La Cangrejera en Coatzacolacos, mostraban al mundo la calidad y empuje de la industria nacional. Franceses, italianos, americanos, ingleses, alemanes hacían fila para encontrar un sitio en el desarrollo industrial de México que estábamos protagonizando. Los países árabes nos invitaban curiosos para ver cómo resolvíamos los problemas de la industria y cómo podíamos apoyarlos en el desarrollo de la suya que crecía en paralelo.
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Técnicos mexicanos emigraban al oriente medio con sueldos millonarios que buscaban pagar nuestra experiencia y tecnología. Hubo año, claramente lo recuerdo, en que nos quedamos sin soldadores especializados porque la industria competidora internacional venía a "piratearlos" de las empresas mexicanas que los habían formado y entrenado. ¡Crecíamos con dificultades a veces porque se llevaban a nuestros técnicos y a nuestros obreros especializados!
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Los que participábamos en la industria, viajábamos al mundo como señores reconocidos y aplaudidos por lo que aquí se había y estaba logrando a nivel tecnológico, de crecimiento, de maduración industrial. México era el destino natural para los planes de desarrollo de la petroquímica mundial. Las empresas norteamericanas reconocían el talento local y retiraban a sus técnicos y gerentes de las subsidiarias mexicanas para dar paso a los administradores e ingenieros nuestros. Con la excepción de Japón en la región asiática, nadie era digno competidor nuestro. Corea estaba apenas naciendo a la industrialización. Singapur, hoy emporio petroquímico sin tener una gota de petróleo propio, no existía en el panorama petroquímico mundial. ¡Cuántas historias personales de éxito profesional conocí de coetáneos míos egresados de nuestras escuelas y universidades!
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Cuando vino el primer auge de los precios del petróleo a finales de los años 70 México estaba en posición envidiable para hacer de nuestra industria el punto de apoyo medular del desarrollo industrial y económico nacional. Todos pensamos que el momento crucial había llegado y que la voluntad política acompañaría a la madurez industrial que se había alcanzado para convertirnos en sota, caballo y rey de la industria mundial....
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Pero ¡Oh sorpresa! ¡Vinieron los churumbeles y nos molieron a palos...! Y todo fracasó! para 1980 ya habíamos perdido el compás y las posibilidades de éxito. El país había entrado en la peor época que ha vivido su industria petrolera y petroquímica y todo lo que habíamos ganado naufragó. Presidente tras Presidente, Director de Pemex tras Director de Pemex, sindicato tras sindicato, corrupto tras corrupto, fracaso tras fracaso. En lugar de consolidar a la industria clave, se le sustrajeron uno tras otro todos sus recursos, hasta dejarla en la inopia y la bancarrota. Lo imposible de imaginar, la destrucción de algo que nos parecía inacabable, fue logrado por la miopía, por el latrocinio, por la ineptitud de quienes nos han gobernado. Mataron a la gallina de los huevos de oro.
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Ahora se le echa la culpa de la debacle a las leyes que nos habíamos dado, a la Constitución, a los intereses foráneos (algunos perniciosos pero previsibles), al Sindicato (¡de acuerdo, deprimente!, pero el mal gobierno lo prohijó), a lo que sea. Pero lo cierto es que a Pemex se le convirtió en la caja grande (que no chica) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de todos los burócratas que la encabezaron, dizque para financiar el desarrollo de la nación; para impulsar se decía, con el propósito de medro (no se decía), una infraestructura inadecuada, insuficiente y mala: carreteras que se rompen con la primera lluvia y puentes que no llevan a parte alguna. A partir de ahí, todo se diluyó en el marasmo y los recursos terminaron en los bolsillos de los contratistas, de los socios, de los hermanos, de los pillos y ciertamente, por decisión de ese grupo de bandoleros, en los bancos fuera del país. ¡Y claro, para la empresa, para Pemex, ya no hubo ni lo elemental!
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Después, por falta de recursos pero más que nada por falta de visión, los genios de la "solidaridad" hicieron desaparecer virtualmente a la industria de los fertilizantes, subsidiaria de la petroquímica, antes baluarte de la tecnología mexicana y de la integración industrial; simplemente, la borraron del mapa, cuando hasta 1980 era una industria estructurada y competitiva. Hoy quedan los vestigios. Hicieron desaparecer o redujeron a su mínima expresión la investigación tecnológica y los institutos que la hacían posible. Del IMP hoy queda un poco más que la burocracia.
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Desaparecieron el apoyo y la orientación hacia el esfuerzo educativo que renovaría la sangre de nuestros técnicos e investigadores. Hoy resulta estúpido para los muchachos pensar en estudiar Ingeniería Química y son sólo un grupito de tontuelos y desorientados los que se animan por los caminos de la ciencia y de la técnica. Todos quieren ser administradores ¿de qué? Todos quieren ser ricos rápido. Si quienes los han precedido se enriquecieron robando, ellos, ¿por qué no?
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Desaparecieron los recursos para el esfuerzo medular de la exploración y de la explotación de los yacimientos petrolíferos; de ahí que sólo nueve años de reservas probadas nos hayan quedado.Desaparecieron los recursos y el incentivo para penetrar el subsuelo del mar profundo en la explotación del gas natural que sabemos que existe y que hubiera sido vital para el impulso de la industria. Mientras tanto los tejanos se están llevando la maleta y el gas sin pedirle permiso a la Constitución mexicana (¡Ah condenados!).
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Desaparecieron los recursos para seguir creciendo en refinación y fabricación de gasolinas y petroquímicos básicos. Los complejos productivos que antes fueron orgullo nacional están hoy en el más deplorable estado, sin mantenimiento, literalmente cayéndose a pedazos y tecnológicamente obsoletos. Esos ya no tienen remedio, ¡entiéndalo señores de la política! La corrosión y la corrupción hicieron bien su tarea. Mucho mejor que la que hicieron los patriotas dirigentes.
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Hoy sabemos por las confesiones de un ex-director de Pemex cómo un Presidente ignorante y por añadidura tonto, se desentendió de las necesidades de la industria, que a la fecha, unos pocos años después, queremos desesperadamente "salvar", ofreciendo para su negativa -cuando le fueron a plantear opciones para el desarrollo de la paraestatal-, el sesudo argumento de que ésta ¡NO estaba dentro de las prioridades nacionales!
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Quienes desde el extranjero antes nos consultaban y pedían ayuda, hoy vienen a decirnos cómo se hacen las cosas y a darnos lecciones para el manejo de nuestro petróleo. Ahí esta el caso de Brasil. Con una industria petrolera inexistente hace 25 años, el coloso sudamericano se labró su lugar no sólo en la industria petroquímica sino que hoy es líder mundial en la producción de energéticos y el Presidente Lula se da el lujo de venir a decirle al nuestro, qué y cómo hacer para acceder a los recursos de nuestro propio subsuelo. Hace 20 años todavía, nos invitaban a dar conferencias para decirles cómo impulsar su industria petrolera.
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España, en 1975, a la muerte del dictador, con una industria precaria e insuficiente nos pedía asociaciones, asesoría y apoyo para impulsar su aparato productivo. México tenía ya en ese entonces una infraestructura industrial envidiada por los españoles. Hoy, sumidos en el rezago comparativo, con la cabeza agachada de vergüenza, estamos muertos de miedo de que Repsol, aprovechando nuestra vulnerabilidad, venga a adueñarse de nuestro petróleo usando para ello al socio que ya nos incrustaron en el corazón del poder político mexicano.
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¡Todo naufragó! Hemos, como nación, en el caso de la industria petrolera y petroquímica, destruido valor a carta cabal.... como si nos hubieran pagado para ello. Uno a uno, sin piedad ni misericordia -los Presidentes en turno y sus corifeos en la Secretaría de Hacienda- fueron destruyendo los bastiones que con tanto esfuerzo y talento de miles de mexicanos habían sido edificados para contribuir al desarrollo nacional. A cada uno de los proyectos importantes de la paraestatal y a cada uno de los proyectos planteados conjuntamente con la industria petroquímica secundaria se le negó el apoyo y la aprobación. Como ejemplo de esto queda el caso del proyecto Fenix (llamado así porque en cada sexenio renacía de sus cenizas, hasta que en cenizas se quedó) que estaría llamado a restablecer para el país una base razonable de crecimiento industrial.
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Y quedó lo residual. Sólo aquello que la inercia de Canatarell nos permite marginalmente seguir haciendo, sólo eso quedó después del saqueo descarado que ha sufrido Pemex y la industria nacional de manera directa e indirecta. Para al final salir con la batea de babas de que "¡Nuestra industria petrolera está quebrada!" "¡ Hay que reformar las leyes para salvarla!" ¡"No nos quedan sino nueve años de reservas petroleras!" "¡Que entre rápido el capital privado para que nos rescate del caos!" ¡Como si todo este gran desastre nacional hubiera sido un problema legislativo! ¡Como si toda esta catástrofe fuera resultado de la falta de recursos del Estado. ¡Con el petróleo a 100 dólares el barril y con enormes excedentes presupuestales a lo largo de la última década!
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Claro, hay leyes que mejorar para modernizar e impulsar lo que nos queda de industria petrolera. Todo es perfectible. Claro, hay alianzas, internas y externas, que nos deben interesar y que se deben propiciar y negociar. En la industria y los mercados se triunfa con estrategias adecuadas y con claridad de miras. Pero no es esto lo que está en la médula de tanta devastación. Lo que está en el centro de nuestra desventura es la corrupción e ineptitud de la clase política (¿reflejo inevitable de nuestra sociedad?) que supo apoderarse de una industria como si fuera botín para sus propósitos de poder, pero sin tomar en cuenta el interés superior de la nación.
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Sí, es cierto, el futuro nos alcanzó. Pemex está ya cerca de la bancarrota. Ahora sí queda claro que ya llevaron a la empresa pública por excelencia de México al borde de la quiebra. Pero no nos equivoquemos, es la quiebra moral en la que se encuentra nuestra industria básica la verdaderamente grave y no tanto la económica, que esa, es más bien ficticia.
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¡Tendríamos que cambiar! ¡Que cambiar radicalmente! ¡Por supuesto que sí! Pero empezando por nuestra clase política corrupta e incapaz. Y evitar desde luego que esta desgarradora disputa por la nación se siga dando entre los partidos políticos que sólo aspiran al poder para medrar con él y no para lograr los altos propósitos que la patria nos demanda....
viernes, 4 de abril de 2008
sábado, 29 de marzo de 2008
martes, 25 de marzo de 2008
PRIVATIZACION ENERGETICA Y ESTALLIDO SOCIAL
Pretender imponer la reforma energética con la intención de privatizar el sector energético es potencial izar la desestabilización en el país y llevarlo a la vía de la violencia con consecuencias inimaginables.
La única forma real de apalancar el desarrollo nacional es a través del aprovechamiento racional y soberano de nuestros recursos energéticos. Entregar PEMEX a intereses extranjeros crearía un desajuste de tal magnitud en el cortísimo plazo en diversos planos.
En lo económico, ya que México depende en un 40 % de sus recursos petroleros. Es decir el gasto corriente del país, se financia en gran parte por dichos ingresos. Así que si México dejara de obtener esta importante partida, ocasionaría una estrechez económica con recortes importantísimos en la burocracia, disminución de gasto en la ya de por si raquítica infraestructura publica , menos hospitales, escuelas, servicios públicos en general. En pocas palabras, mas desempleo, marginación y abandono. También los precios de luz, gasolina, gas y derivados petroleros se elevarían en detrimento de la población.
En lo político dependeríamos en forma total de las decisiones de intereses ajenos para poder fortalecer las instituciones de la república. Basta como ejemplo, ver como se manejan los monopolios y el poder que ejercen en el país. (Televisa, TV azteca, Telmex, etc.).
México seria presa fácil con un gobierno débil, sometido y sin legitimidad, y con donde la ley se distorsiona a favor de los grupos poderosos. Las compañías petroleras extranjeras con el afán de enriquecer sus bolsillos pasarían por alto leyes y reglamentos laborales, comerciales, ambientales, corrompiendo a los ya exhibidos politiqueros al servicio de las mafias.
En lo social correrían como polvera los estallidos sociales en una sociedad polarizada que concentraría aun mas la riqueza en manos de algunos potentados y aun cuando se quiera recomponer el desajuste social seria quizás demasiado tarde, pues el país no contaría ya con los recursos para detener la pobreza.
La ya de por si golpeada y marginada sociedad, no encontraría salidas políticas a la crisis que ya permea a millones de Mexicanos y nos les quedaría mas que la vía de la violencia para romper con la frustración que se padece.
Calculan mal los asesores del Sr. Calderón, si creen que con el poder mediático y la entrega gradual de los recursos petroleros lograran que esta medida no vaya mas allá de un plantón pasajero o una marcha mas al zócalo capitalino.
Están convencidos de que pueden contener la movilización a través de la represión y de la manipulación mediática , como lo han hecho con los campesinos de Atenco, con el pueblo de Oaxaca o con los indígenas en Chiapas.
El caldo de cultivo para este escenario ha sido preparado con esmero durante 30 años y su ingrediente principal es el Neoliberalismo. Esa política devastadora que ha producido pobreza, marginación y perdida de soberanía.
La degradación de los mal llamados políticos mexicanos ha convertido el ejercicio de la política en un festín de ambición por cotos de poder, carecen completamente del conocimiento histórico sobre la lucha de los pueblos, los orígenes de los movimientos sociales y sus consecuencias.
La derecha miope no cree que en verdad puede encaminar a México hacia un escenario delicado en el que pueda desbordarse el descontento social y salirse de control.
Hagamos una reflexión simple de esta descomposición que ya afecta todo el territorio nacional y que se hace evidente en un vistazo.
- Ejecuciones violentas relacionadas con narcotráfico y poder político_
- Inseguridad
- Depredación ecológica por todo el territorio nacional_
- Privatización del espacio publico (playas y tierras con valor turístico o potencial inmobiliario)_
- Desempleo
- Desarticulación del sistema de salud
- Educación publica deficiente
- Educación privada dogmática y sectaria
- Corrupción escandalosa en todos los ámbitos del poder publico
- Nula inversión en infraestructura social elemental
- Medios electrónicos con poderes desmedidos y sin regulación que no contribuyen a la educación cívica de la sociedad.
- Monopolios
- Inflación
Y podríamos alargar la lista hasta cansarnos.
Es importante señalar que todas estas penurias por las que atravesamos no son sino el producto de 30 años de imposición de una política neoliberal que hoy ha demostrado ser ineficiente, injusta, contraria a los intereses nacionales y que sin duda alguna ha mermado la calidad de vida de los Mexicanos.
Ningún mexicano de los que vivió el periodo 1940-1976 puede decir que el país estaba peor que ahora, pues si bien México tenia muchos rezagos pendientes en los que se requería ejercer políticas que nos permitieran el fortalecimiento político y económico, definitivamente no teníamos el terrible desastre nacional que hoy nos aqueja…..aunque los economistas de Harvard o el ITAM quieran presentarnos lo contrario.
A toda la derecha que defiende el modelito privatizador, a los panistas y prisitas que descalifican las políticas sociales con el calificativo de populismo ( de acuerdo a su ideología Suecia, Finlandia, Canadá, Suiza, Alemania también son populistas supongo) quisiera preguntarles: ¿Quien es el responsable de que el país se encuentre en este estado de descomposición?
¿Es Juárez? ¿Villa? ¿Zapata?¿Lázaro Cárdenas? ¿Obrador?
¿Quiénes son los responsables de que Telmex se convirtiera en un monopolio en detrimento de mas de 100 millones de mexicanos y en beneficio de uno solo?
¿Quiénes los responsables de la perdida de mas del 40 % de Manglares en los últimos 20 años?
¿Quienes los responsables de la multiplicación del narcotráfico y sus crímenes atroces?__
Estas son solo algunas preguntas y su respuesta es clara y no se requiere ser de un filosofo político para conocerla: 30 años de atracos nacionales y desgobierno, 30 años de políticos corruptos y ambiciosos que han utilizado el poder para beneficio propio._
Desde los fraudes con las casas de bolsas en épocas del mediocre Miguel de la Madrid, pasando por el desmantelamiento fraudulento de mas de mil empresas paraestatales en época de Salinas, hasta llegar al atraco mas grande de la historia del país con el Fobraproa y PEMEX-Gate en el sexenio de Zedillo, para rematar en los negocios turbios en construcción de bibliotecas inoperantes, corrupción en el manejo de excedentes petroleros hasta hijastros ladronzuelos y traficantes de influencias. Esa es la verdad.
Hoy Calderón, terco, como suelen ser los dogmáticos de esa derecha ramplona, pretende desmantelar (al estilo ¨haiga sido como haiga sido¨) una de las empresas petroleras mas importantes del mundo. Ni le interesa ni sabe de las consecuencias que traería consigo esta medida. El déspota quiere estar a la altura de Salinas, de Slim, de Bush. - Si Fox que era un grandísimo idiota* pudo salir impune yo también puedo- ha de pensar.
A los Mexicanos no nos queda mas que la organización, la protesta, la movilización, para impedir que se lleve a cabo esta reforma. De lo contrario iniciaremos una de las etapas mas trágicas en la historia de la nación. Creo yo.
Nota.- El uso de la palabra idiota según la etimología Griega que significa persona que carece de capacidad profesional, "un ciudadano privado y egoísta que no se preocupa de los asuntos públicos¨ Wikipedia
JC
La única forma real de apalancar el desarrollo nacional es a través del aprovechamiento racional y soberano de nuestros recursos energéticos. Entregar PEMEX a intereses extranjeros crearía un desajuste de tal magnitud en el cortísimo plazo en diversos planos.
En lo económico, ya que México depende en un 40 % de sus recursos petroleros. Es decir el gasto corriente del país, se financia en gran parte por dichos ingresos. Así que si México dejara de obtener esta importante partida, ocasionaría una estrechez económica con recortes importantísimos en la burocracia, disminución de gasto en la ya de por si raquítica infraestructura publica , menos hospitales, escuelas, servicios públicos en general. En pocas palabras, mas desempleo, marginación y abandono. También los precios de luz, gasolina, gas y derivados petroleros se elevarían en detrimento de la población.
En lo político dependeríamos en forma total de las decisiones de intereses ajenos para poder fortalecer las instituciones de la república. Basta como ejemplo, ver como se manejan los monopolios y el poder que ejercen en el país. (Televisa, TV azteca, Telmex, etc.).
México seria presa fácil con un gobierno débil, sometido y sin legitimidad, y con donde la ley se distorsiona a favor de los grupos poderosos. Las compañías petroleras extranjeras con el afán de enriquecer sus bolsillos pasarían por alto leyes y reglamentos laborales, comerciales, ambientales, corrompiendo a los ya exhibidos politiqueros al servicio de las mafias.
En lo social correrían como polvera los estallidos sociales en una sociedad polarizada que concentraría aun mas la riqueza en manos de algunos potentados y aun cuando se quiera recomponer el desajuste social seria quizás demasiado tarde, pues el país no contaría ya con los recursos para detener la pobreza.
La ya de por si golpeada y marginada sociedad, no encontraría salidas políticas a la crisis que ya permea a millones de Mexicanos y nos les quedaría mas que la vía de la violencia para romper con la frustración que se padece.
Calculan mal los asesores del Sr. Calderón, si creen que con el poder mediático y la entrega gradual de los recursos petroleros lograran que esta medida no vaya mas allá de un plantón pasajero o una marcha mas al zócalo capitalino.
Están convencidos de que pueden contener la movilización a través de la represión y de la manipulación mediática , como lo han hecho con los campesinos de Atenco, con el pueblo de Oaxaca o con los indígenas en Chiapas.
El caldo de cultivo para este escenario ha sido preparado con esmero durante 30 años y su ingrediente principal es el Neoliberalismo. Esa política devastadora que ha producido pobreza, marginación y perdida de soberanía.
La degradación de los mal llamados políticos mexicanos ha convertido el ejercicio de la política en un festín de ambición por cotos de poder, carecen completamente del conocimiento histórico sobre la lucha de los pueblos, los orígenes de los movimientos sociales y sus consecuencias.
La derecha miope no cree que en verdad puede encaminar a México hacia un escenario delicado en el que pueda desbordarse el descontento social y salirse de control.
Hagamos una reflexión simple de esta descomposición que ya afecta todo el territorio nacional y que se hace evidente en un vistazo.
- Ejecuciones violentas relacionadas con narcotráfico y poder político_
- Inseguridad
- Depredación ecológica por todo el territorio nacional_
- Privatización del espacio publico (playas y tierras con valor turístico o potencial inmobiliario)_
- Desempleo
- Desarticulación del sistema de salud
- Educación publica deficiente
- Educación privada dogmática y sectaria
- Corrupción escandalosa en todos los ámbitos del poder publico
- Nula inversión en infraestructura social elemental
- Medios electrónicos con poderes desmedidos y sin regulación que no contribuyen a la educación cívica de la sociedad.
- Monopolios
- Inflación
Y podríamos alargar la lista hasta cansarnos.
Es importante señalar que todas estas penurias por las que atravesamos no son sino el producto de 30 años de imposición de una política neoliberal que hoy ha demostrado ser ineficiente, injusta, contraria a los intereses nacionales y que sin duda alguna ha mermado la calidad de vida de los Mexicanos.
Ningún mexicano de los que vivió el periodo 1940-1976 puede decir que el país estaba peor que ahora, pues si bien México tenia muchos rezagos pendientes en los que se requería ejercer políticas que nos permitieran el fortalecimiento político y económico, definitivamente no teníamos el terrible desastre nacional que hoy nos aqueja…..aunque los economistas de Harvard o el ITAM quieran presentarnos lo contrario.
A toda la derecha que defiende el modelito privatizador, a los panistas y prisitas que descalifican las políticas sociales con el calificativo de populismo ( de acuerdo a su ideología Suecia, Finlandia, Canadá, Suiza, Alemania también son populistas supongo) quisiera preguntarles: ¿Quien es el responsable de que el país se encuentre en este estado de descomposición?
¿Es Juárez? ¿Villa? ¿Zapata?¿Lázaro Cárdenas? ¿Obrador?
¿Quiénes son los responsables de que Telmex se convirtiera en un monopolio en detrimento de mas de 100 millones de mexicanos y en beneficio de uno solo?
¿Quiénes los responsables de la perdida de mas del 40 % de Manglares en los últimos 20 años?
¿Quienes los responsables de la multiplicación del narcotráfico y sus crímenes atroces?__
Estas son solo algunas preguntas y su respuesta es clara y no se requiere ser de un filosofo político para conocerla: 30 años de atracos nacionales y desgobierno, 30 años de políticos corruptos y ambiciosos que han utilizado el poder para beneficio propio._
Desde los fraudes con las casas de bolsas en épocas del mediocre Miguel de la Madrid, pasando por el desmantelamiento fraudulento de mas de mil empresas paraestatales en época de Salinas, hasta llegar al atraco mas grande de la historia del país con el Fobraproa y PEMEX-Gate en el sexenio de Zedillo, para rematar en los negocios turbios en construcción de bibliotecas inoperantes, corrupción en el manejo de excedentes petroleros hasta hijastros ladronzuelos y traficantes de influencias. Esa es la verdad.
Hoy Calderón, terco, como suelen ser los dogmáticos de esa derecha ramplona, pretende desmantelar (al estilo ¨haiga sido como haiga sido¨) una de las empresas petroleras mas importantes del mundo. Ni le interesa ni sabe de las consecuencias que traería consigo esta medida. El déspota quiere estar a la altura de Salinas, de Slim, de Bush. - Si Fox que era un grandísimo idiota* pudo salir impune yo también puedo- ha de pensar.
A los Mexicanos no nos queda mas que la organización, la protesta, la movilización, para impedir que se lleve a cabo esta reforma. De lo contrario iniciaremos una de las etapas mas trágicas en la historia de la nación. Creo yo.
Nota.- El uso de la palabra idiota según la etimología Griega que significa persona que carece de capacidad profesional, "un ciudadano privado y egoísta que no se preocupa de los asuntos públicos¨ Wikipedia
JC
viernes, 21 de marzo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
domingo, 10 de febrero de 2008
De como el decadente imperio pretende desestabilizar a Venezuela
ExxonMobil, primera trasnacional de Estados Unidos, no se iba a quedar imperturbable frente a la audaz nacionalización de junio pasado en la que se vieron afectados sus intereses en la franja del Orinoco, considerada la mayor reserva de petróleo no convencional del mundo.
Como en los tiempos coloniales del siglo XIX, cuando las potencias europeas embargaban a los países de Noráfrica, ahora la pirata trasnacional texana ExxonMobil confiscó precautoriamente los activos foráneos de la estatal PDVSA mediante fallos judiciales controvertidos en las plazas anglosajonas y holandesas de Manhattan, Londres, Holanda y las Antillas Holandesas (¡super sic!); exige una indemnización al elevadísimo precio del “mercado” y el gobierno venezolano desea pagar al valor contable de sus libros.
Tal congelamiento de bienes recuerda los actos similares contra los activos de Irak e Irán en Estados Unidos, pero tampoco se puede soslayar la venganza cruel del viejo amo hacia el esclavo liberado: Venezuela era el “rancho” (literal) de los Rockefeller, los fundadores de ExxonMobil, hasta que llegó su aguafiestas.
¿Se trata de los estertores de las trasnacionales petroleras anglosajonas frente al auge de las empresas estatales de Rusia y la OPEP? ¿O es el inicio de una regionalización geoenergética de los condominios geopolíticos y geoeconómicos de grandes potencias, como Estados Unidos, que persiste en ultrajar a Canadá, México y Venezuela como vulgares súbditos en su pretendida esfera de influencia hemisférica desde el Comando Sur hasta el Comando Norte (el ASPAN), cuando la Doctrina Monroe añeja de casi dos siglos ha sido hecha añicos a raíz de la derrota del unilateralismo bushiano?
A nuestro juicio, la trasnacional texana participa en una guerra multidimensional de Estados Unidos (y de su palafrenero español, quien le ayudó en el fallido golpe de estado de 2002 contra Chávez ) para apoderarse de las mayores reservas de petróleo del planeta (cuando se suma el convencional y el no convencional) que detenta Venezuela.
La “guerra financiera” desatada ha golpeado el precio de los bonos venezolanos en los “mercados”, debido al “riesgo de una quiebra de PDVSA ahogada en deudas”, según Russell Hotten, del The Daily Telegraph (09/02/08), quien califica de “sin precedente” la acción judicial en varios países por ExxonMobil y ubica la verdadera dimensión de la jugada que “está siendo observada estrechamente por las empresas de energía en el mundo que enfrentan la presión creciente de los gobiernos para renunciar al control de sus proyectos y renegociar sus contratos”.
La depredadora texana ExxonMobil pega donde más duele, ya que Venezuela depende enormemente de sus ingresos petroleros: 90 por ciento de sus ganancias por exportaciones, más de 50 por ciento de sus ingresos fiscales, y alrededor de 30 por ciento de su PIB.
La batalla es desigual. El gobierno venezolano, que no sabemos si se transmutará en un David, se enfrenta a un “Goliat”: la primera transnacional petrolera mundial, con una capitalización de mercado de más de 517 mil millones de dólares (¡más de tres veces el PIB nominal de Caracas!) y con ingresos el año pasado por más de 400 mil millones de dólares frente a los más de 110 mil millones de dólares de Venezuela.
La reputación de ExxonMobil es de las peores del mundo; su historial ha sido macabro desde su fundación como Standard & Oil y se ha refocilado en depredar y devastar: sexto lugar entre las 100 empresas más contaminantes de Estados Unidos, según Political Economy Research Institute. Con tales antecedentes se perfila como el caballo de Troya para descuartizar a Venezuela y lubricar una nada improbable invasión militar estadunidense, mientras azuza en la retaguardia al régimen títere de Álvaro Uribe en Colombia.
De las varias empresas afectadas por las medidas de nacionalización, únicamente ExxonMobil se ha rebelado y ha pasado a una feroz contraofensiva judicial que no presagia nada bondadoso. En realidad, la nacionalización no fue total, sino parcial, ya que las trasnacionales solamente se vieron obligadas a devolver 60 por ciento de su capital en sus operaciones con PDVSA.
Los activos europeos de PDVSA corren peligro en Alemania, Finlandia, Gran Bretaña incluso en Estados Unidos, pero, más que nada, en la misma Venezuela, donde el régimen torturador bushiano puede optar por una invasión militar con el pretexto de defender los intereses de su principal trasnacional global.
Stratfor (8/2/08), centro de propaganda texano-israelí, corrige que la orden judicial de embargo precautorio arroja en realidad un total de 36 mil millones de dólares (12 mil millones por plaza judicial), lo que pone en la mira a Citgo, la subsidiaria de PDVSA en Estados Unidos; “predice” que el recurso judicial en las “cortes internacionales” será imitado por otras trasnacionales (v.gr ConoccoPhillips) que “se sienten engañadas (¡super sic!)”.
¡Para que aprendan los entreguistas “mexicanos” del epílogo que les espera en sus transacciones con las grandes potencias!
Stratfor recalca que, “a diferencia de varias empresas estatales de energía, PDVSA posee numerosos activos foráneos”, siendo la mayor Citgo, la cuarta refinería en Estados Unidos, que refina aproximadamente 1.1 millones de barriles al día. De facto, ExxonMobil embarga esta cuantiosa cantidad de crudo refinado.
También se encuentran en la mira las refinerías de las Islas Vírgenes (EU) y las Antillas Holandesas, donde PDVSA posee fuertes intereses y que se han vuelto “vulnerables a los actos legales” de ExxonMobil.
El asombroso desempeño económico de Venezuela (con sus normales “disonancias”) ha exasperado al régimen torturador bushiano, al haber puesto en ridículo los “logros” del régimen pinochetista-neoliberal con máscara social demócrata de Chile: un peón, desde el punto de vista militar y financiero, de la dupla anglosajona en Sudamérica, que ha sido inventada como “paradigma” a seguir, amén de los fundamentalistas monetaristas de los Chicago Boys (hoy en plena ruina intelectual), por la revista Letras Libres del desinformado y desinformador Enrique Krauze Kleinbort, así como por el eterno ignaro Emilio Gamboa Patrón, un operador de los caños del desagüe del putrefacto “viejo régimen” mexicano.
Con poblaciones y territorios semejantes, Venezuela (25 millones de habitantes y 882 mil 50 km) supera a Chile (16 millones de habitantes y 748 mil 800 kms) en el PIB “nominal” en 60 por ciente: 166 mil millones frente a 107 mil 700 millones de dólares; también prevalece por encima de Chile en 30 por ciento en el “poder de paridad de compra”: 335 mil millones frente a 234 mil 400 millones.
El crecimiento anual de Venezuela ha rebasado los dos dígitos en el último trimestre y representa más del doble de Chile que con sus fondos de pensiones desplomándose anda en 5 por ciento. En reservas de divisas, Venezuela cuenta con 31 mil 630 millones frente a 22 mil 240 de millones de dólares de Chile.
Más aún: Venezuela exhibe un mejor “índice Gini” (que mide la distribución del ingreso familiar) que el ranking patético de Chile, el cual se ubica en niveles africanos, con cifras del año 2003 –que Caracas seguramente habrá mejorado en los pasado cuarto años debido a su fenomenal despegue.
La existencia misma de Venezuela desmiente el modelo neoliberal impuesto por Estados Unidos en Latinoamérica. De allí la necedad y la necesidad de destruir a Venezuela, donde Estados Unidos pretende adueñarse del petróleo que no pudo capturar en Irak.
Alfredo Jalife-Rahme
publicado en el diario ¨La Jornada¨
Como en los tiempos coloniales del siglo XIX, cuando las potencias europeas embargaban a los países de Noráfrica, ahora la pirata trasnacional texana ExxonMobil confiscó precautoriamente los activos foráneos de la estatal PDVSA mediante fallos judiciales controvertidos en las plazas anglosajonas y holandesas de Manhattan, Londres, Holanda y las Antillas Holandesas (¡super sic!); exige una indemnización al elevadísimo precio del “mercado” y el gobierno venezolano desea pagar al valor contable de sus libros.
Tal congelamiento de bienes recuerda los actos similares contra los activos de Irak e Irán en Estados Unidos, pero tampoco se puede soslayar la venganza cruel del viejo amo hacia el esclavo liberado: Venezuela era el “rancho” (literal) de los Rockefeller, los fundadores de ExxonMobil, hasta que llegó su aguafiestas.
¿Se trata de los estertores de las trasnacionales petroleras anglosajonas frente al auge de las empresas estatales de Rusia y la OPEP? ¿O es el inicio de una regionalización geoenergética de los condominios geopolíticos y geoeconómicos de grandes potencias, como Estados Unidos, que persiste en ultrajar a Canadá, México y Venezuela como vulgares súbditos en su pretendida esfera de influencia hemisférica desde el Comando Sur hasta el Comando Norte (el ASPAN), cuando la Doctrina Monroe añeja de casi dos siglos ha sido hecha añicos a raíz de la derrota del unilateralismo bushiano?
A nuestro juicio, la trasnacional texana participa en una guerra multidimensional de Estados Unidos (y de su palafrenero español, quien le ayudó en el fallido golpe de estado de 2002 contra Chávez ) para apoderarse de las mayores reservas de petróleo del planeta (cuando se suma el convencional y el no convencional) que detenta Venezuela.
La “guerra financiera” desatada ha golpeado el precio de los bonos venezolanos en los “mercados”, debido al “riesgo de una quiebra de PDVSA ahogada en deudas”, según Russell Hotten, del The Daily Telegraph (09/02/08), quien califica de “sin precedente” la acción judicial en varios países por ExxonMobil y ubica la verdadera dimensión de la jugada que “está siendo observada estrechamente por las empresas de energía en el mundo que enfrentan la presión creciente de los gobiernos para renunciar al control de sus proyectos y renegociar sus contratos”.
La depredadora texana ExxonMobil pega donde más duele, ya que Venezuela depende enormemente de sus ingresos petroleros: 90 por ciento de sus ganancias por exportaciones, más de 50 por ciento de sus ingresos fiscales, y alrededor de 30 por ciento de su PIB.
La batalla es desigual. El gobierno venezolano, que no sabemos si se transmutará en un David, se enfrenta a un “Goliat”: la primera transnacional petrolera mundial, con una capitalización de mercado de más de 517 mil millones de dólares (¡más de tres veces el PIB nominal de Caracas!) y con ingresos el año pasado por más de 400 mil millones de dólares frente a los más de 110 mil millones de dólares de Venezuela.
La reputación de ExxonMobil es de las peores del mundo; su historial ha sido macabro desde su fundación como Standard & Oil y se ha refocilado en depredar y devastar: sexto lugar entre las 100 empresas más contaminantes de Estados Unidos, según Political Economy Research Institute. Con tales antecedentes se perfila como el caballo de Troya para descuartizar a Venezuela y lubricar una nada improbable invasión militar estadunidense, mientras azuza en la retaguardia al régimen títere de Álvaro Uribe en Colombia.
De las varias empresas afectadas por las medidas de nacionalización, únicamente ExxonMobil se ha rebelado y ha pasado a una feroz contraofensiva judicial que no presagia nada bondadoso. En realidad, la nacionalización no fue total, sino parcial, ya que las trasnacionales solamente se vieron obligadas a devolver 60 por ciento de su capital en sus operaciones con PDVSA.
Los activos europeos de PDVSA corren peligro en Alemania, Finlandia, Gran Bretaña incluso en Estados Unidos, pero, más que nada, en la misma Venezuela, donde el régimen torturador bushiano puede optar por una invasión militar con el pretexto de defender los intereses de su principal trasnacional global.
Stratfor (8/2/08), centro de propaganda texano-israelí, corrige que la orden judicial de embargo precautorio arroja en realidad un total de 36 mil millones de dólares (12 mil millones por plaza judicial), lo que pone en la mira a Citgo, la subsidiaria de PDVSA en Estados Unidos; “predice” que el recurso judicial en las “cortes internacionales” será imitado por otras trasnacionales (v.gr ConoccoPhillips) que “se sienten engañadas (¡super sic!)”.
¡Para que aprendan los entreguistas “mexicanos” del epílogo que les espera en sus transacciones con las grandes potencias!
Stratfor recalca que, “a diferencia de varias empresas estatales de energía, PDVSA posee numerosos activos foráneos”, siendo la mayor Citgo, la cuarta refinería en Estados Unidos, que refina aproximadamente 1.1 millones de barriles al día. De facto, ExxonMobil embarga esta cuantiosa cantidad de crudo refinado.
También se encuentran en la mira las refinerías de las Islas Vírgenes (EU) y las Antillas Holandesas, donde PDVSA posee fuertes intereses y que se han vuelto “vulnerables a los actos legales” de ExxonMobil.
El asombroso desempeño económico de Venezuela (con sus normales “disonancias”) ha exasperado al régimen torturador bushiano, al haber puesto en ridículo los “logros” del régimen pinochetista-neoliberal con máscara social demócrata de Chile: un peón, desde el punto de vista militar y financiero, de la dupla anglosajona en Sudamérica, que ha sido inventada como “paradigma” a seguir, amén de los fundamentalistas monetaristas de los Chicago Boys (hoy en plena ruina intelectual), por la revista Letras Libres del desinformado y desinformador Enrique Krauze Kleinbort, así como por el eterno ignaro Emilio Gamboa Patrón, un operador de los caños del desagüe del putrefacto “viejo régimen” mexicano.
Con poblaciones y territorios semejantes, Venezuela (25 millones de habitantes y 882 mil 50 km) supera a Chile (16 millones de habitantes y 748 mil 800 kms) en el PIB “nominal” en 60 por ciente: 166 mil millones frente a 107 mil 700 millones de dólares; también prevalece por encima de Chile en 30 por ciento en el “poder de paridad de compra”: 335 mil millones frente a 234 mil 400 millones.
El crecimiento anual de Venezuela ha rebasado los dos dígitos en el último trimestre y representa más del doble de Chile que con sus fondos de pensiones desplomándose anda en 5 por ciento. En reservas de divisas, Venezuela cuenta con 31 mil 630 millones frente a 22 mil 240 de millones de dólares de Chile.
Más aún: Venezuela exhibe un mejor “índice Gini” (que mide la distribución del ingreso familiar) que el ranking patético de Chile, el cual se ubica en niveles africanos, con cifras del año 2003 –que Caracas seguramente habrá mejorado en los pasado cuarto años debido a su fenomenal despegue.
La existencia misma de Venezuela desmiente el modelo neoliberal impuesto por Estados Unidos en Latinoamérica. De allí la necedad y la necesidad de destruir a Venezuela, donde Estados Unidos pretende adueñarse del petróleo que no pudo capturar en Irak.
Alfredo Jalife-Rahme
publicado en el diario ¨La Jornada¨
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